Y me queda una canción bandera del 2012:
Chocquibtown. Hasta el techo
Los escritos que vas a encontrar aquí son metafóricos e intimistas, tienen una carga política y subjetiva, "porqué sólo los objetos pueden ser objetivos", que se evidencia en el estilo de la narración. Bienvenido a mi espacio, disfrútalo.
propia personalidad. Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana por R. J. Cuervo.Para Aleli y los lilies
Mi paraíso es verde, amarillo y café,
tiene una casa con tres sedes,
y muchas moras silvestres.
Cuando llegas te encuentras con Lucas,
cuando te vas lo dejas con Dios,
porque sólo Dios pudo haber creado ese lugar
y me ayudo a encontrarlo.
Si llueve mucho la tierra no logra desaguar todo el exceso.
El barro se conjuga con el pasto, y el pasto más verde que antes,
no para de crecer, la maleza se expande entre las flores y las hojas,
todo parece rocío y piedras resbalosas.
Si hace mucho sol, la tierra como la piel, se desquebraja,
empieza a agrietarse, hasta mostrar sus entrañas.
Y el verde es amarillo quemado,
y las noches frías son como el viento
que saluda a las montañas.
un poco, nada más,
cuando llego te encuentro allí,
te agradezco hasta el último momento,
y parto…
Ya sé que el paraíso es un lugar transitorio,
estás y te vas… eres en la contemplación
y te defines en su ausencia.
Creo que hay reacciones que no se pueden explicar, simplemente hay imágenes que son artísticamente bonitas, pero que se presentan vacías semánticamente, YA QUE PARA TI NO TIENEN SIGNIFICADO AFECTIVO-EMOTIVO.
Conocí Toca cuando tenía como quince años, vi la famosa hacienda a la que mi mamá hacía referencia cuando hablaba de su infancia, los muebles que morían en el primer piso del granero, el molino que traía agua y los juegos de cartas que hicieron mella en mi adolescencia en Kare-P.
A Toca la recuerdo como un lugar frío y embarrado que recorrí a caballo con Julian y Mauricio. De “El Vínculo” recuerdo un caballo dibujado en lápiz en la pared de un cuarto qué carecía de ventanas. Creo que lo que más me impresiono fueron las paredes de aquel palacio de la infancia de mi madre, ya que eran gruesas e imponentes, pero olvidadas por el tiempo, abandonadas a su suerte, tan fuertes para no caerse pero tan débiles por la falta de amor.
Mi mamá nos mostraba con sus manos donde quedó la casa del tío Alberto, en la Laguna, sepultada por el agua, cruzada por un río que ya no tiene cauce. Recuerdo que desde la casa de Margarita se podía ver la Laguna, y la noche, y las estrellas, y se sentía el frío. Entonces Toca se convirtió para mí en el lugar en el que mi mamá creció y neceó. Un lugar donde el verde se bifurca, como en la mayoría de paisajes Boyacenses, porque eso lo ves en sus carreteras, en Boyacá los paisajes cobran vida, y el tiempo se detiene.
Volví a Toca dos veces más, creo, recorrimos la carretera destapada que rodea la laguna, la última vez fue con Lucho y “El Vínculo” seguía siendo ese lugar olvidado por el tiempo, cambiado por la riqueza de su tierra… papa.
A diferencia de Toca me enamore de Tunja, de sus calles, de las plazas, de las iglesias, de su maravillosa biblioteca. Encontré gente amable, familiares comprensivos, construcciones que me decían mucho, me pasó igual en otros pueblos que conocí, habite, viví, como turista, descubriendo todas las gamas de verde, de blancos y de amarillas que puede dar la naturaleza.
Para mí Toca es el lugar en el que mi mamá veraneo, Boyacá es una lectura desde gusto, una vivencia desde el placer y un descubrimiento desde el corazón. Amo sus verdes y extraño sus calles ruidosas, calladas, solitarias, nubladas, húmedas; esas calles y carreteras que recorrí con dos maletas pesadas llenas de libros e ilusiones.
Eso es para mí Toca, un recuerdo ajeno que universaliza los paisajes y cielos boyacenses. Para ti es diferente ya que tiene un significado afectivo-emotivo profundo, eso lo respeto pero no trates de imponérmelo.
Todos tenemos comienzos, caemos y nos levantamos siendo otros y los mismos. La historia de las humanidades se caracteriza por tener momentos de clímax y decadencia, las historias personales nos muestran que siempre somos algo “fenixes”, los pabilos dan paso a nuevas velas que florecen en su cera.
Anoche era una desconocida frente al espejo, los ojos rojos y la piel ajada, piel que pretendía estar viva, que creía sentir, que imitaba la grandeza de otros años, de otras vidas, piel de iguana que se resistía a caer.
Anoche recordé que este cuerpo solía ser feliz, jugar, correr, cantar, escribir… escribir lindas palabras para personas desconocidas, para manos amigas, para perpetuarme en el tiempo y fundar repúblicas que cada vez se levantaban más sólidas y majestuosas.
Hoy puse los pies en la tierra decidiendo que quería ser otra, reinvente las ausencias y me llene de valor para salir a la vida, con una sonrisa y muchas ilusiones; el pasado duele cuando no damos lo mejor de nosotros, pero si miramos atrás y vemos que con la entereza de espíritu y la sinceridad del alma que dimos todo, entonces lo vivido vale la pena y el futuro aunque es incierto, se vuelve, otra vez, una prioridad.
Es en este momento que nos convencemos que vale la pena nacer y morir, tantas veces como sea necesario, que el aprendizaje es infinito, y que la iguana, ahora con nueva piel, puede andar libre por un parque ribereño o por una ciudad del altiplano, tan verde como en sus inicios, tan brillante como el sol que eclipsa.
La iguana siempre canta su canción mientras los cisnes bailan en el cine...
Creo que el único comentario sensato, cuando deje la sala de cine fue: se hizo justicia poética. Mi hermana pensó que yo iba a pelear por el idioma, pero ese inglés suena natural y hace parte de un mestizaje cultural natural de una colonia. Espero que sepan de qué hablo, ¿no? de la película ¿Quieres ser millonario? O Slumdog millionaire.
Antes de seguir con Slumdog debo explicarles algo: hace como un mes asistí a una función privada de El niño de pijama a rayas, debo confesar mi ignorancia con respecto al libro, creo que cada vez que lo veo en
El primer error que cometí es contextual, titule la película ¿Quién quiere ser millonario? como la versión colombiana que conduce Pablo Laserna o la hindú recreada en la cinta. No, la traducción asignada es ¿Quieres ser millonario? y narra la historia de un joven hindú que asiste a un programa de televisión que es visto en todo el país. Este joven concursa por una cantidad millonaria de rupias. Paralelo al concurso, las preguntas se van relacionando con la vida del Jamal, su infancia, su adolescencia, su contexto socio-cultural y su amor.
Si me preguntan, es la historia de amor verdadero más aterradora que he visto desde Partition por las circunstancias que envuelven a los protagonistas. Lo sorprendente, lo maravilloso es que esta película haya logrado opacar a Benjamín Button en la octogésima primera entrega de los premios Oscar y a la industria del cine norteamericana.
De los nominados y ganadores a los Oscar para este año he visto Button, Wall-e, Vicky Cristina Barcelona, El caballero de la noche, Kun fu Panda y Bolt. De los ganadores de años anteriores no sé mucho. Por ejemplo, vi que una tal Catalina se metió en los nominados por un papel absurdo, que hay “estrellas” que todos los años están nominados o están en la ceremonia, que los Premios Oscar publicitan a actores y diseñadores, que Angelina Jolie ostentaba un marido hermoso y unas esmeraldas descomunales.
Volviendo al tema que atañe este blog y a la pregunta central: ¿Qué hace que un perro callejero le gane a una industria entera? La pregunta se valida por el hecho de que una película “extranjera” e independiente tenga tantas nominaciones. Hay tres hechos que quiero destacar: no es una película de “estrellas”, maneja un presupuesto bajo con respecto a los demás nominados y no es una película angloparlante en su totalidad.
Retomo mi comentario inicial, se hizo justicia poética ya que más allá de premiarse una película se le dio cabida a otra visión de mundo, dentro de unos premios tan cerrados. El final de los personajes es el justo: todo es un juego por dinero.
Aspectos que sobresalen en la película
Los personajes son creíbles, seres de carne y hueso que tienen sueños y los persiguen, sueños de dinero, de poder o de amor. La fotografía es colorida e imponente, tanto Mumbay, como Bombay, como el Taj Mahal. Las circunstancias vitales que envuelven a los tres protagónicos son impresionantes y, cómo estas circunstancias forman tres caracteres tan disímiles entre sí.
Análisis desde las categorías de Vladimir Propp
Hay un “objeto de deseo” en el caso de Jamal que es el amor, necesita un “objeto de uso” para lograrlo: dinero, que es ofrecido por un “donante”: concurso de televisión y vemos como el “héroe” Jamal debe superar diferentes pruebas hasta conseguir su “objeto de deseo”.
Dato curioso
La cinta ganó ocho de las diez estatuillas a las que estaba nominada: mejor película del año, mejor director, mejor guión adaptado, mejor banda sonora, mejor canción, mejor fotografía, mejor montaje y mejor sonido. También ganó en los premios globo y en los BAFTA.Es muy buena película, véanla.
Lastima por Brad Button, realmente es muy buena historia y las actuaciones son maravillosas, otro año será.
Este aparte fue escrito en día primero de enero y como lo notan, todavía no tiene un título.
Quisiera que una canción empezará… me perdí el día que te conocí… y que dentro de la lírica existieran elementos como un camino de herradura, muchas mariposas y como un ingrediente moderno… la llamada de un celular.
Quisiera poder escribir canciones para expresar el júbilo de tenerte a mi lado, o la tristeza de estar en el paraíso sin ti. Cuantos momentos bellos dejamos pasar en la vida por no saber las palabras correctas.
Hace una semana estaba oyendo a Diana Uribe en un espacial sobre historia del Japón y describió el haikú como lo sublime de lo efímero del instante, diecisiete silabas que describen el camino que recorrió Basho por estas islas, que muestran el momento en que una rana salta al agua, o una libélula pasa.
Ayer estaba sentada en una piedra, en la mitad de la nada en posición de loto, viendo como el mundo celebraba el fin de año, con pitos, música dura y cenas familiares. Los voladores iluminaban el cielo y las montañas, el ruido ensordecía el ambiente y mi sobrino lloraba sin parar.
Mi mundo por un instante se paralizo (como en AXN) y no descubrí que el miedo me consumía, sino que todavía me hacía falta mucho por vivir, y que el estanque decidió fluir, y con ello, las emociones empezaron a manar y la riqueza a brillar en mis ojos agobiados por un diciembre difícil.
Con el año nuevo se renovaron mis energías, y las ganas de triunfar de construirme día a día, aunque sé que no voy a conquistar al mundo, si me voy a conquistar cada instante… y voy a ganar cada batalla que libre, en todas las justas voy salir en hombros, las de mis amigos y las de mis enemigos.
Por ahí dicen que la poética es un mito, y que el mundo se debate en la realidad, ojala la realidad se pareciera más a los mitos y los mitos a la realidad, ojala nos pensáramos como una totalidad, y trabajáramos juntos por un objetivo común, así sabríamos que lo que realmente vale es la esencia de las cosas, de los sentimientos, de los seres humanos… manos halando en una misma dirección, el sentido de la vida común, el sentido común.
Este blog lo escribí el día 31 de diciembre.
Queridos lectores, este es un cordial saludo de año… uno que termina y otro que comienza.
El año 2008 estuvo marcado por el amor, y la ilusión de que todo lo malo pasa. El río fluye naturalmente, y ve como las piedras están allí para facilitarle su curso, los peces oxigenan sus aguas y las personas lo contemplan, maravilladas por sus movimientos incompresibles. Pues quiero decirles que ese río es nuestra vida, y quiero que fluya así, con gracia y naturalidad.
Para el 2009 deseo que los planetas se alineen y faciliten nuestro trasegar por este mundo, y que todo lo que hemos planeado con nuestras vidas se lleve acabo, que el plan infinito que escribimos a diario y que nos impulsa para realizar cosas, a levantarnos de la cama y a decir “buenos días” sea real, que hagamos realidad nuestros sueños, deseos y pesadillas. Y que encontremos la felicidad en los pequeños momentos y en los grandes regalos, en la sonrisa de nuestros padres y en las lágrimas (de alegría) de nuestros amigos.
Que este 2009, como cada año que empieza, nos acompañemos de nuestras familias, las que nos toco y las que elegimos, que nuestras vidas estén llenas de luz, de buenos anhelos, de grandes sueños y mucho dulce. Que comamos mejor que siempre, que hagamos todo de corazón, no como toca sino dando lo mejor de nosotros.
Por último que tengan un gran año, que los años anteriores sean de conocimiento y los venideros, de práctica. Gocemos cada instante como si fuera el último, que el futuro lo construyamos a diario, con nuestras acciones y con nuestras omisiones. Aprendamos a perdonar al prójimo y a nosotros mismos, tengamos fe en nuestras decisiones y confianza en nuestras convicciones.
Feliz año que comienza, felices los que aman y felices los que creen.
Todos tenemos sueños, unos más alegres que otros. Los hay que nos hacen sonreír en la mañana, ver la luz del sol con emoción y decir “Gracias”, otros que nos sacuden como un gran temblor. Pero finalmente son sueños, que a veces deseamos que se hagan realidad, o que de desvanezcan en ella.
Dice una canción de Silvio que una vez soñó con serpientes, yo también y ellas estaban por doquier, en la piscina, dentro del agua, fuera de ella, en el césped y querían devorarme. Otra vez soñé con aviones, con hombres y con rostros que me miraban y fue entonces cuando descubrí el tuyo entre la multitud, entre sonrisas y llantos.
Pero fue muy tarde cuando reconocí ese gesto, estabas ahí jugando al gato y al ratón, con tus manos agarrabas una flor y te comías uno a uno sus pétalos, examinabas cada palmo de mi cuerpo, ahogado en sudor, lleno de un frío estupor. Y que más podía ser, entre tanta gente me sentía sola, vacía. Quería camuflarme, perderme, olvidarme y tus ojos, inquisidores siempre, me hallaban.
Te acercaste prorrumpiendo algún hechizo, e hiciste que todos desaparecieran, las serpientes y los hombres. Me dejaste frente a ti, mi cuerpo temblaba de miedo y de felicidad, mis ojos se perdían en tu resplandor, tomaste mi mano y me condujiste por un largo pasillo, hasta desembocar en una gran cama, donde nuestros cuerpos se perdían. Y se perdió la noche, las estrellas, y éramos otra vez tu y yo, por un segundo.
Creo que eran las nueve cuando abrí los ojos, y desperté a la realidad: solo quedaba yo, sola y vacía, con muchos recuerdos de ti, con muchas ausencias de mí. ¿Y que más podía quedar si hasta tu rostro lo había olvidado?
Creo que fue un invierno frío cuando vi por primera vez la lluvia sacudir mis mejillas, cuando mis pies se sumergían en esa piscina llena de serpientes y de hombres, y por primera y última vez recordé mi sueño: necesitaba olvidarte de mis recuerdos, deseaba dormir eternamente para no encontrarte.
Ahora me pregunto que quiero escribir y no hallo una respuesta lógica. Creo que este ejercicio de la página en blanco me atrae… enfocar las ideas y afinar la redacción y la ortografía. Hice una vindicación del amor fallida… que se quedo en mi archivo personal. Ahora intento hacer una reflexión sobre el amor y creo que haré la carta de amor más cursi que jamás escribiré, y que no tendrá destinatario, por supuesto.
Querido mío, hace unos meses le pedí a Dios por ti, incluso te describí. Ibas a ser el hombre más encantador de la tierra, que me comprendieras, el ser al que es fácil amar y decepcionar. Ibas a ser un buen perdedor, un gran bailarín y el mejor amante del mundo. Ibas a ser divertido, detallista y encantador… y claro tendrías los defectos que puedo tolerar. Quería un sapo arrunchador, no un príncipe falso.
Desde que te conocí supe que eras para mí y claro, no me equivoque. Eras el perfecto sapo, tan yupi como puedo tolerar, tan inteligente sin llegar a la pedantería, tan aterrizado como cohete y tan de tanto que las palabras para describirte son pocas. Y te escogí entre uno y miles, y te espere toda la eternidad porqué las historias de verdad se esperan toda la vida…
Y entonces te hiciste real, me mostraste tú mundo lleno de belleza, de reflejos de verdad, describiste con palabras el placer del amor y el dolor de la desilusión… confiaste en mí como yo en ti, y creíste que con un chasquido de dedos la miseria desaparecería de nuestras vidas, y así fue, por unos segundos. Incluso llegamos a pensar que los dos podíamos cambiarnos, que nada más nos importaba, que no necesitábamos otra cosa, y la vida nos sorprendió, con una dura y verdadera lección: nada es para siempre.
Y no aprendimos la lección, perpetuamos nuestro amor una y tantas veces, que siempre se volvió una medida de tiempo relativa y adaptada a nuestras necesidades. Entendimos la diferencia entre lo eterno y lo transitorio, y nos decidimos por lo transitorio, construimos nuestra relación todos los días y todas la noches, nos juramos amarnos hasta allá y más allá, con mucha suerte y con más dedicación, porqué lo transitorio se enmarca en el instante en que das un beso y desaparece todo, en que regalas una flor y descubres sus pétalos caídos.
Y ahora, que estamos acá los dos, te puedo dar las gracias por los buenos y los malos momentos, por los besos y las cachetadas, por la comida y la mierda, por todas las cosas que botaste y las que conservo, por borrarme o por recordarme. Solo tengo agradecimiento por ti, ser de luz que ilumino mi noche oscura, te debo mucho ya que ahora sé como creer en mí, y como encontrar tu esencia.
Si el camino que sigue lo vamos a hacer juntos, solo quiero que sepamos acompañarnos en los diferentes momentos de la vida, que podamos ser uno y el mismo sin anularnos y que nuestros sueños se dirijan perpendicularmente a un objetivo común. No me gustaría perderme del camino que trazamos para nuestras vidas.
Si el camino que sigue debemos estar separados, solo espero que me recuerdes con amor, como yo lo hago y si ha de unirnos, debemos preparar el camino para que sea más fácil la próxima vez. Si es así, te esperaré en mis sueños y me abrazaré a la almohada. Lo próximo que nos espera debe ser más picante y menos formal.
Aunque me gustaría que esta carta cursi tuviera un destinatario, por ahora solo tiene recuerdos, anhelos y buenos deseos.
Una mañana te levantas más temprano de lo normal, te arreglas, corres por la buseta y llegas a tu cita médica, hasta ahí, todo va bien. La niña de la recepción, querida como ella, te dice: “su cita era ayer, tiene una multa”. Quedas muy pasmada, te acercas donde ella y le preguntas: “y perdón, ¿de cuanto es la multa?”. Y sales del centro médico desorientado, sorprendido e irritado.
Mientras meditas rumbo a tu casa, recuerdas que tenías otra cita, el mismo día y que la incumpliste, eso suma dos multas y dos semanas de espera, ya que las citas eran para especialistas y te las ordenaron el día que estuviste en urgencias, por lo cual debes mucho dinero y, lo más probable, es que las siguientes citas tarden una semana más.
Y mientras vas en el bus, retornas a los tres años. Yo juraba que la cita era hoy, ¿Cómo se fue a olvidar la fecha? ¿Por qué no vi las remisiones médicas? ¿Qué pasó, si yo fui la que pidió la cita? Y así, hasta el infinito. En este punto todos los sentimientos negativos han cesado y te ríes de ti, esperando que nunca pase de nuevo.
Si la programación neuro-lingüística existe, entonces debo asumir que mi error involuntario es voluntario, y que inconcientemente quería perder esas citas ya que no creo tener enfermedad alguna, como diagnosticaron. O que gracias a un lindo circulo negro en mi nalga derecha, a seis inyecciones, a un punto de suero, a una muestra de sangre, a dos manoseadas y una penetración… no quiero que me vea ningún médico.
Una mañana te levantas más temprano de lo normal, te arreglas, corres por la buseta y llegas a tu cita médica, hasta ahí, todo va bien, porqué el día se anuncia frío, un poco triste, porqué lo que empieza mal termina mal.
Sin querer queriéndolo, peleas con todo el mundo, y tu mirada que ayer brillaba, hoy solo tiene un leve reflejo de vida, y tu postura corporal se cierra y ya no sabes que más hacer para que la vida por la que luchas tenga algo de sentido y recobre su valor.
Una mañana te levantas más temprano de lo normal, te arreglas, corres por la buseta y llegas a tu cita médica, hasta ahí, todo va bien, porqué tu vas en contravía de tu proyecto de vida, sin saberlo. Lo importante es descubrir eso y cambiarlo, ya que solo tú tienes el poder para hacerlo.
Lo más divertido era subirse al árbol y las tres de un brinco ya estábamos arriba. Todos creían que el mejor lugar estaba abajo, recibiendo las manzanas, nosotros creíamos que el mejor lugar era darlas, ofrendarlas a nuestros compañeros y pensábamos que ese juego era divertido.
La primera vez nos reunimos todos fue maravilloso, armónico, ya sabíamos que todos podíamos comer manzanas, como dijo Edelmira, nos negaron el paraíso y nos dieron el placer de la fruta, pobre Dios, tan ingenuo. Las manzanas eran jugosas, y con un mordisco, la boca se nos llenaba de ese sabor dulce, grumoso.
Nos gustaba cantar, y corríamos alrededor del árbol, caímos en la tierra, y nos levantábamos, así era toda la tarde y todas las tardes, ninguno faltaba a la cita, aunque tuviéramos mucho que hacer, aunque nuestras madres gritaran por los campos.
Mi madre, estricta y trabajadora, llegaba al árbol y nos bajaba de un grito, pero Nelly siempre se hacia la sorda, y seguía pasando las manzanas de las ramas mas altas. Mamá se disgustaba y se iba conmigo, me regañaba todo el camino, incluso una vez, llego a pegarme. Nelly, en medio de su rebeldía, sufría mucho por mí y por ella misma. Trepar el árbol era su forma de escapar de la rutina y de la presión que ejercía mamá en su vida.
Teco y Luna cantaban y cantaba, ni siquiera de noche nos dejaban descansar, era una sensación abrumadora; al principio la novedad, fue agradable, pero con los días todo se torno repetitivo, aburridor.
Miltón, mi tío, no se atrevía a decirme nada, pero estaba que sacaba los pájaros de la jaula y los dejaba volar, para siempre, situación un tanto extrema. - Que cantaran no era el problema –decía Miltón-, una vez y otra vez, ¡que siempre cantaran! era lo que le aburría, un día tomaría una decisión, la menos correcta.
Lina era pequeña pero muy perspicaz, le gustaba dibujar, adoraba el color verde, claro, oscuro, limón… conocía toda la variedad de verdes, los que daban sus colores, las crayolas, las acuarelas, los vinilos. Pintaba paisajes, y los nutría con colores azules y muchos pájaros; fue así como descubrió un día, en el árbol del pueblo a sus dos canarios, se enamoró de sus colores, de su canto. Y fue así como Miltón le ayudo a atraparlos.
Pero la noche, hay noche aquella en que en medio de la plaza, junto la obelisco le tocó llevar la sombrilla de su tío y no la jaula, y ella llevaba su carpeta, iban rumbo a la casa de su abuela. Noche triste en que su tío resbaló y la jaula cayo al piso y los pájaros volaron. Noche aún más triste, cuando descubrió que sus dibujos también habían caído, y se habían mojado, y el agua era una con el papel y el papel se había desdibujado y sus canarios volaron y volaron muy lejos.
Carolina Jiménez
Febrero 19 de 2008
Moví un poco las piernas, las tenía entumidas, sentí que de los dedos del pie se desprendía un poco de sangre, quise recordar donde estaba, y me fue imposible. Levante la mirada, sólo por costumbre, y no vi nada… nada, me angustie, un dolor insoportable sacudía mi pecho, me levante sin fuerzas, resbale, grite, llore, maldije… -¿y ahora qué? Pensé.
Algo dentro de mi ser me decía que todo iba a estar bien, que esto era pasajero, que las alas, ¿las alas? Recordé que Dios no toma venganza y que los ángeles caídos andan por el mundo desterrados, dispuestos a que un alma buena los socorra.
- Claro, yo ya había hallado el alma, era pura, diminuta, estaba encerrada en un pequeño cuarto, un tanto dispar, un tanto sucio. La cama es particularmente fea, tiene una estructura metálica amarilla que esta cubierta por un pedazo de tela a cuadros, beige, verde y amarillo. Hay una silla de madera, una ventana que nunca se abre. Ella estaba sentada, encima de la cama, muy brava, muy ebria… de un momento a otro, rompió la botella, yo me aproxime y caí, rápido, quería evitar lo inevitable, grite, no me atendió… perdí el conocimiento, hasta ahora.
En la silla, tomo la mano de mi alma, y ella ya se fue.
Carolina Jiménez
Febrero 12 de 2008